Contexto: 20 años de generar resultados con el poder del lenguaje 
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Dice Yuval Harari que en el mundo que vivimos, tan inundado de información, la claridad es poder. En Contexto, tenemos más de 20 años de creerlo y practicarlo, pero además, nos hemos planteado más de una pregunta alrededor de esta creencia. Te contamos más en este artículo.  

Hace dos décadas, Sergio Block, socio fundador de este barco, dio vida al sello de nuestra casa: Contexto. Cuando lo hizo, tenía ya tras de sí una década más de explorar el potencial de la comunicación y el lenguaje en el desarrollo y el desempeño de las personas en las organizaciones. 

En este camino, hemos colaborado en iniciativas muy potentes y vanguardistas, codo a codo con organizaciones líderes en su industria, en México, diversos países de América Latina y España. Nuestras carpetas de proyecto llevan nombres de grandes empresas (no solo por su tamaño) que han enriquecido nuestra trayectoria: Coca-Cola, Grupo Bimbo, BBVA, Engie, Eli Lilly, Abbott, Banamex, PEMEX, KPMG, Telmex, Terra Regia, GNP, Scotiabank, Axa, Mobility ADO, hey banco, Profuturo, Juntos Financiera, Pernod Ricard, Fibra Mty, BanCoppel, Briq, Stanton Chase, entre otros. 

Esto constituye el cimiento de lo que somos hoy. Para celebrar, queremos recorrer algunos momentos de nuestra historia, que están escritos con y para ustedes. 

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El punto de partida: las preguntas que nos trajeron aquí.

Contexto está apuntalado por creencias que nos sostienen; por ejemplo: creemos que la información en las organizaciones puede (y debe) servir, para mejorar el desempeño de las personas, para facilitarles la vida. Esto no es menor: tiene un impacto clarísimo en la calidad del trabajo (y sí, en la última línea del estado de resultados). 

Cuando empezamos a trabajar, nuestro nicho estaba prácticamente vacío en dos sentidos:: 

  • Las personas que generaban, transmitían y gestionaban información en las organizaciones eran pocas o poco conscientes del poder (y la responsabilidad) que tenían en sus manos. Hoy, en un mundo que come y respira información, es más común que este tema forme parte de la conversación, aunque quizá no aún con la importancia que merece. 
  • No existía (ni existe todavía), alguna empresa o agencia, ningún freelance o consultor, que haga lo mismo que nosotros (aunque a veces parezca que sí). Desde nuestros inicios, nos ha definido un sustento metodológico muy sólido y riguroso. 

El conocimiento, la investigación y la experimentación forman parte nuclear de nuestro trabajo: lingüística, arquitectura de información, ciencias cognitivas, ciencias comportamentales, visualización de datos, storytelling, entre otras. Métodos que adoptamos y muchos que hemos creado en casa. Esta es una de las características que nos distinguen: nuestra caja de herramientas.

Otro gran diferenciador está justo en la atención que prestamos al contexto. Más allá de cómo intervenir el lenguaje, nos enfocamos, primero, en entender los entornos de trabajo donde la información juega un papel crucial para el funcionamiento de la organización. 

En este andar, han surgido muchas preguntas que nos hacen cuestionar lo que hacemos, cómo y, sobre todo, para qué. Hay tres que son esenciales para entender nuestro camino: 

  • ¿Cómo hacemos que la información sirva a las personas que la usan?
  • ¿Cómo construimos y respetamos el derecho que tenemos las personas a entender la información que nos impacta?
  • ¿Cómo provocamos mejores comportamientos y decisiones a través de la información y la manera en que la comunicamos? 

I. Información que funciona

¿Cómo hacemos que la información sirva a las personas que la usan?

La vida de una organización, su día a día, depende de información que la gente produce y consume. Cuando este intercambio de información no es útil, práctico y oportuno hay consecuencias más graves de lo que imaginamos. Se pierde dinero (y, dicho sea de paso, dinero).

En estos 20 años, nos hemos encontrado con tres tipos de información: 

  • La que soporta la operación y los sistemas de gestión: manuales, políticas, procedimientos.
  •  La que sirve para tomar decisiones: presentaciones, informes, reportes
  •  La que usan las organizaciones para transmitir conocimiento y desarrollar competencias: cursos, materiales didácticos, e-learnings. 

De la mano de nuestros clientes, hemos dado vida a proyectos cuyo propósito es dar  a las personas información que puedan usar, que es fácil de encontrar, que está disponible en el momento correcto: información que funciona

Desde nuestra trinchera, vemos cómo crece la necesidad de generar información práctica y desarrollar nuevas competencias para que las personas puedan usarla, en un mundo que no para de transformarse. Sin embargo, después de 20 años, podemos afirmar que la funcionalidad no es suficiente. 

II. Derecho a entender

¿Cómo construimos y respetamos el derecho que tenemos las personas a entender la información que nos impacta?

Desde nuestros inicios, nos dimos cuenta de que la información, para funcionar, debe ser entendible. Aquí es donde, además del terreno de la practicidad, entramos al terreno ético. Y esto deriva en otra de nuestras creencias más poderosas: quienes generamos información tenemos el compromiso de asegurar que quien la usa, podrá entenderla; quienes consumen o usan la información tienen derecho a comprenderla:

  • Las y los ciudadanos tienen derecho a entender a sus gobernantes.
  • Los clientes a las empresas que les venden productos o servicios.
  • Los colaboradores a sus sistemas de trabajo, a sus jefes, a sus colegas.
  • Los tomadores de decisiones a sus stakeholders, sus reportes, el mercado. 

En esta cancha, Contexto fue un actor fundamental en crear e implementar el programa de Lenguaje Ciudadano en México: la primera iniciativa en el mundo de una política de Lenguaje Claro, en español, a gran escala, en un gobierno federal. A través de la Secretaría de la Función Pública, todas y cada una de las dependencias incluyeron el método en sus formas de trabajo. Las leyes, los oficios y reglamentos adoptaron un lenguaje claro. En otros momentos, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación implementó el proyecto de Sentencias Claras; el Instituto Nacional Electoral, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y diversas unidades de transparencia estandarizaron Lenguaje Claro como política. 

Aunque no todas estas iniciativas siguen vivas, todavía hay gobiernos locales, como el Municipio de Querétaro que, con nuestro apoyo, abanderan el derecho a entender en leyes, reglamentos, planes e informes de gobierno. 

El sector privado no se queda atrás. Hemos inyectado claridad en cientos de documentos clave de comunicación como contratos, cartas a clientes, términos y condiciones, y otros legales, en empresas de gran tamaño y alcance.  

Nuestro trabajo en este campo ha generado resultados claros y significativos. Pero con el paso de estas dos décadas, nuestra apuesta por la claridad nos generó más preguntas. Y aquí la cuestión que nos lleva a la última milla del camino: la comprensión, aunque indispensable, sigue sin ser suficiente. 

III. Comunicación que detona mejores decisiones

¿Cómo provocamos mejores comportamientos y decisiones a través de la información y la manera en que la comunicamos?

Podemos generar y transmitir información útil. Podemos garantizar que sea clara y se entienda. Y aun así, no llegar al objetivo. En 20 años de trabajo, estamos seguros de que la respuesta a esta cuestión está en el contexto

El último paso que la información debe dar es detonar que las personas que la usan y la entienden, hagan algo con ella en su vida diaria: que puedan tomar la mejor decisión; que creen un hábito positivo, que mejoren su desempeño (y los resultados del negocio). Que la pongan en acción a través de las herramientas que están en su sistema, en su contexto. 

Junto con clientes y aliados, convertimos la información (y su lenguaje) en una poderosa palanca para cumplir metas, mejorar indicadores, generar capital y evolucionar, en un mundo que amenaza la supervivencia hasta del más apto. Hemos generado valor en sitios que antes eran invisibles, que estaban desaprovechados, que vivían en silencio: hemos puesto el lenguaje al servicio de las personas que forman las organizaciones. 

20 años no es nada… ¿O sí?

Dice el tango que 20 años no es nada. Para nosotros, dos décadas han significado muchas cosas: aprendimos, colaboramos, creamos, preguntamos, evolucionamos, descubrimos, resolvimos. 

Y podríamos seguir. Al día de hoy, en un mundo cada vez más digital, más rápido, más asistido por la inteligencia artificial (y su lenguaje), Contexto es el único grupo de expertos especializado en el lenguaje, dentro y fuera de las organizaciones:

  • Como herramienta para generar información útil.
  • Como forma de garantizar la comprensión y el acceso a través de la claridad.
  • Como palanca para impulsar mejores comportamientos y decisiones

Entonces, diferimos con Gardel: 20 años es mucho y lo celebramos. Además, no hemos transitado solos, también es camino de nuestros clientes y aliados. Así que no solo “podríamos seguir”: seguimos y seguiremos, con toda certeza. Y nos emociona pensar que estos y nuevos clientes formarán parte de lo que viene. 

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