El lenguaje que sale del papel y se vuelve derecho a entender
LenguajeTransparencia

Cuando hablamos de derecho a entender, hablamos de transparencia, sí. Pero también hablamos de vínculos entre la autoridad y la ciudadanía, entre el contratante y el contratado. Hablamos de confianza (o falta de) y lo que se construye (o no) sobre ella. Hablamos de compromiso, deber y responsabilidad. Hablamos del derecho que da cabida a que todos los otros derechos tengan la posibilidad de existir. Y, cuando hablamos de derecho a entender en México, hay dos nombres que no pueden faltar: Daniel Cassany y Sergio Block. Te contamos más en este artículo.

Cuando hablamos de derecho a entender, hablamos de transparencia, sí. Pero también hablamos de vínculos entre la autoridad y la ciudadanía, entre el contratante y el contratado. Hablamos de confianza (o falta de) y lo que se construye (o no) sobre ella. Hablamos de compromiso, deber y responsabilidad. Hablamos del derecho que da cabida a que todos los otros derechos tengan la posibilidad de existir. Y, cuando hablamos de derecho a entender en México, hay dos nombres que no pueden faltar: Daniel Cassany y Sergio Block. Te contamos más en este artículo.

L. y D. regresan, por quinta vez, a la sucursal del banco para cancelar la cuenta de su empresa. Por diversas razones, todas relacionadas con información incompleta o complicada, no han logrado su cometido en las ocasiones anteriores. Esta no es distinta. De nuevo, el gerente de sucursal alza los hombros, pues contra el “sistema” que acaba de “liberar” la información (¿estaba presa antes?) no hay nada que hacer. Ambos vuelven cabizbajos a casa después de otra jornada perdida.

Ambos casos son reales.

¿S. no entendió los requisitos? ¿L y D. no pusieron suficiente atención al contrato? ¿De quién es la culpa en estas escenas? ¿Quién paga las consecuencias de la falta de claridad?

Y cuando no entendemos, ¿de quién es la culpa?

Preguntarnos si puede ser de otro modo

Dice Cassany, investigador y escritor de reconocidos libros sobre didáctica de la lengua: Algunos piensan que esto normal, es que siempre fue así, que son gestiones complejas que exigen un lenguaje complicado. Dicen: “¡Es lógico manejar tantos documentos!, ¡es comprensible que sean extensos!, ¡que tengan un lenguaje barroco!, ¡que no los entendamos!… ¡No puede ser de otro modo!” concluyen.

Es común que al encontrarnos en situaciones similares nos culpemos a nosotros mismos por no entender. Quizá necesitábamos leer mejor, prestar más cuidado, repetir la búsqueda. Sin embargo, dice Sergio Block que en la gran mayoría de los casos, la responsabilidad no está en el lector: está en quien genera el contenido.

Responde Cassany, con razón: No soy tonto. Puedo entender cualquier gestión que afecte mi vida, si se explica bien y con claridad. No pretendo comprender todo el derecho administrativo ni el procedimiento técnico. Solo quiero vivir sin problemas, disfrutar de lo que me corresponde.

Solo quieres tramitar tu credencial del INAPAM. Solo quieres cancelar tu cuenta bancaria sin morir en el intento. Y el meollo está en la claridad. De estos casos que bien podrían parecer caricaturas de un día cualquiera nace uno de los principios que rige la labor de Contexto desde hace 20 años: Tenemos derecho a entender lo que leemos. Y la otra cara de la moneda: quien emite los mensajes tiene la obligación de ser claro y darse a entender.

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